Reflexión para la vida

la publicidad nos manipula

Volar por un campo repleto de girasoles y rosas tan rojas como las manzanas. Ornamentales tulipanes africanos se adjuntan al paisaje y lo hacen único. Esto es la vida. Ahora, sentado frente a una hoja en blanco, medito y puedo escribir reflexiones para la vida. El contexto histórico que nos ha tocado vivir define nuestra forma de ser, es algo inevitable. La competencia, el consumismo, el prestigio, etc. Ineludiblemente, todo forma parte de nuestra realidad. Eventualmente nos dejamos llevar por la corriente. A veces somos peces que nadan en la misma pecera durante horas, incluso días. En ocasiones me pregunto: ¿es posible escapar? Pregunta que requiere de mucha reflexión, literatura, filosofía, música, pasión, en fin… vida.


Suena la música y siento como se conecta perfectamente con las palabras que escribo, con las bastardas negras que plasmo en el papel. Debemos dejar de preocuparnos, cada persona vive su propia carrera. De hecho, esta bella tarde observé una fuerte imagen que decía así: “un hombre tenía su propia empresa a los 25 años, pero murió a los 50; una mujer amaba a otr@ que no le correspondía, y sufría todos los días; otra persona era millonaria, pero adquirió una enfermedad terminal; y por último, otra persona iba en una carrera desenfrenada para llegar a la cima del éxito, sin embargo, solo cuando llegó, a sus 52 años, entendió que no había valido la pena, y que había perdido toda su vida delante de sus ojos. Entonces, ¿esta es la vida? ¿es tan superficial todo? A mi parecer, la respuesta es: depende de cada quien.

Debemos confiar más en nuestro instinto, ¡todo saldrá bien! Sin embargo, es importante tener siempre presente que los medios nos manipulan constantemente, crean sensaciones de incertidumbre en nuestras vidas, pero nada es real. Se ha vuelto normal observar hombres exitosos, mujeres perfectas y otras tantas cosas de nuestro aclamado siglo XXI. Vemos una figura superior con la vida perfecta y queremos llegar allí lo más rápido posible, pero ¿en verdad estamos disfrutando el camino?

Canserbero ya lo dijo: “¿y la felicidad qué?” Es hora de retomar la calma y emprender un rumbo consciente y honesto. Si las cosas se hacen bien -respetando a los demás, respetando el planeta-, la vida brindará el resto necesario para cumplir nuestro propósito. Ahora, no estoy diciendo que llegar a la cima sea algo malo. De hecho, creo que es lo que todos debemos intentar hacer, llegar a nuestra propia cima. Un propósito que tenga un fin en si mismo, y por medio de la cual se pueda transformar el mundo. En otras palabras, sacar a relucir nuestra propia esencia para interactuar con los demás y reconocernos recíprocamente. ¡Me opongo firmemente a la ambición desenfrenada en la vida de ser millonario! El dinero en su mayor proporción se rige por el hiperconsumismo; la fama se alcanza muchas veces pasando por encima de los demás, o incluso de las cosas. También, la utilización del “prójimo” para fines personales es algo cada vez más habitual.

En conclusión, debemos pensar por nosotros mismos, decidir por nosotros mismos, y no dejar que lo hagan los demás. Asimismo, si sirve de algo, siempre debemos recordar que hay grandes ejemplos de hermosas cimas escaladas; por ejemplo, Dostoievski, Mandela, Einstein, Da Vinci, Bach, etc. Entonces, ¿qué debemos hacer hoy para aportarle un grano de arena al mundo? La Tierra nos necesita, está muriendo.





Estamos controlados por el sistema.

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